El
descubrimiento fue casual, cuando, Ewald Georg von Kleist en 1745, recibió
una fuerte descarga eléctrica, intentando electrizar, con una
máquina electrostática, el agua de una botella a través
del clavo que traspasaba el corcho.
El nombre de Leyden se debe a los experimentos de Pieter Musschenbrock,
hechos en 1746 en la ciudad de Leyden.
Está
constituida por dos conductores (armaduras), uno interno y otro externo
separados por el cristal (dieléctrico). Al
comunicar a la armadura interna una carga eléctrica se incrementa
su capacidad por la atracción que ejerce la armadura externa.
Cuando agarramos la botella por la armadura externa, nuestro cuerpo
aumenta la capacidad de los conductores.
|
Las botellas
de Leyden representadas en el dibujo, son una de cristal y la otra de
plástico, en las que se ha recubierto parte del interior y su
correspondiente exterior con papel de estaño. La lámina
interna, en cada una de ellas comunica con el exterior por medio de
una varilla de cobre. Los terminales son tiradores esféricos
de latón.
|
|
|
HACER BOTELLA
DE LEIDEN
|
Lo
primero es tener una botella adecuada que se pueda trabajar dentro de
ella. Puede ser de plástico o de cristal.
Aunque lo mejor es papel de estaño, con papel de plata de cocina
podemos hacer las armaduras interna y externa.
Colocamos tanto la armadura interna como la externa (ocupando aproximadamente
2/3 de la altura de la botella y la base, o sea dividimos la botella en
3 y forramos 2) también forramos la base. Podemos emplear cola
de contacto muy estirada.
Como la botella ha de tener tapadera, perforamos la tapa, si es de cristal,
es difícil, debemos emplear brocas especiales de piedra esmeril
o carburo de tungsteno (vidia), lo mejor es disponer de un perforador
vibrador eléctrico.
Una vez hecho el orificio pasamos una varilla de cobre o latón
que llegue y haga contacto en el fondo de la botella (podemos soldar hilos
de cobre al extremo, para que el contacto sea mejor). En la parte exterior
de la varilla colocamos y soldamos una bola metálica, con agujero
sin salida (en las ferreterías se encuentra o si no una tuerca
de latón, de remate, sin salida por uno de los extremos también
nos vale), la soldamos. Una vez calculada la colocación de la varilla
la fijamos en el orificio de la tapa con pegamento de dos componentes.
Ponemos la tapadera con la barrilla terminada y ya está. Podemos
cargar la botella con el Electróforo de Volta (según se
ve en un video de mi Web) y hasta con una barra frotada de las empleadas
para mover el péndulo eléctrico, con toques sucesivos se
puede cargar.
Para descargarla y ver la chispa, se ha de emplear un excitador. Que es
un trozo de varilla de cobre o latón con un mango aislante, formando
una especie de horquilla. |
|
|
Diversos
experimentos
|
|
Incorporada
la Botella de Leyden a las máquinas electrostáticas, los
experimentos y demostraciones siguieron funcionando con resultados más
espectaculares y llamativos.
Entre
otros: |
|
MOLINETE
ELÉCTRICO
|
|
| |
Propiedad
de las puntas
|
|
| Los
experimentadores comprobaron que para conseguir retener la electricidad
estática era necesario que los conductores no tuvieran puntas o
rugosidades. Cuanto mas lisos y pulidos, mejor y más tiempo retenían
la electricidad. Este reconocimiento, lleva implícito, que las
puntas favorecen la pérdida de electricidad e indujo a estudiar
el tema a Benjamín Franklin (1706-1790).
Con el "Molinete eléctrico" se hace patente el fenómeno.
Es el molinete de metal y con radios en forma de “L” que terminan
en punta.
Cuando las puntas facilitan el escape de la electricidad, los electrones
cargan los átomos del aire produciendo repulsión, por ser
"electricidad del mismo signo" haciendo girar el “Molinete”.
|
Fenómenos
de atracción y repulsión
|
Esfera Eléctrica
|
|
| Por
medio una Máquina Electrostática se electrizan dos terminales
de la esfera que actúan sobre las bolas interiores de esta "Esfera
eléctrica", cargándolas de electricidad, siendo repelidas
y atraídas con gran energía, chocando unas con otras.
El público, al cual se le presentaban los experimentos alucinaba
con lo que observaba, y los investigadores convencidos de la importancia
de lo que tenían entre manos, perseguían incansables, en
un avance imparable abriendo nuevos horizontes.
|
|
|
| |
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
|