La
Máquina de Wimshurst, desarrollada hacia 1880 por el británico
James Wimshurst, consta de dos discos, antiguamente de ebonita o cristal,
la que describimos los lleva de metacrilato, que giran en sentido contrario,
muy próximos y paralelos. Los discos llevan pegados un número
par de sectores metálicos que se comunican diametralmente por
medio de un puente con escobillas metálicas, cada puente separado
60º de la horizontal.
Los sectores van depositando su carga por intermedio de peines metálicos
en dos circuitos independientes que acumula cada uno carga contraria
potenciada por su correspondiente botella de Leyden. |
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Podemos
ver una representación esquemática en las imágenes:
Representados los discos de diferente tamaño y siendo D y D’
los puentes diametrales, K y K’ cada uno de los conductores con
sus correspondientes botellas de Leyden L y L’.
Si uno de los discos y por inducción los sectores correspondientes
tienen un pequeño desequilibrio electrónico, inducirán
en el disco opuesto electricidad contraria. Los arcos facilitan la distribución
de la carga en cada disco, carga que es de distinta polaridad. Debido
al giro opuesto siempre recogerá cada conductor por intermedio
del peine la misma electricidad, consiguiendo mantener el signo contrario
en cada circuito.
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